Noticia tomada de: pulso.cl

Inaugurado en 2013 por la familia del fallecido chef peruano Iván Kisic, fue elegido como el sexto mejor de Perú por la Guía Summum y los viajeros en TripAdvisor lo consideran el mejor restaurante de Lima. ¿Su receta? La comida peruana de autor, diseño, iluminación y una atención inigualable.

Cuando a uno le hablan de comer en Lima, es inevitable pensar en Gastón Acurio y sus restaurantes La Mar, Tanta, Astrid y Gastón, y otros. Pero como parte de una ruta gastronómica sofisticada, en 2013 la familia Kisic inauguró en el barrio Miraflores el restaurante IK, que ofrece cocina peruana de autor mezclando técnicas ancestrales y de vanguardia. En su corta trayectoria ya ha sido premiado: en 2014, IK fue reconocido como el mejor nuevo restaurante del año (y el sexto mejor) en Perú por la Guía Summum. Además, las opiniones de los viajeros en TripAdvisor lo ubican como el mejor de Lima, de un total de 1.237.

¿Qué lo hace tan especial?

Primero, su historia. El chef y creador de este restaurante, Iván Kisic, murió en un accidente en 2012, meses antes de la inauguración. Pero su familia, encabezada por su mellizo, Franco -quien por ese entonces trabajaba de la mano de Albert y Ferrán Adrià en la creación de un restaurante en Barcelona- continuó con el proyecto. El director creativo es Sebastian Mazzola, chef argentino que vive en España y viaja a IK cada año para hacer mejoras en la carta. De hecho, acaba de estar en Lima por dos meses.

Por eso, no es extraño que la comida busque ser vanguardista hasta el extremo, acompañado por una atención inigualable. Para empezar, “Triángulo de Frescura” es una alternativa liviana, consistente en almejas, pepino dulce y aire de dashi (una sopa japonesa). Entre las entradas también hay una versión de ceviche y preparaciones con pulpo y trucha. Uno de sus platos de fondo característicos es “Chita 190°”, un pescado típico de Perú, cocinado a 190°C, lo cual permite que sus escamas queden crocantes y comestibles. Este va acompañado de setas y puré de pallares (una variedad de porotos). También hay platos de congrio, pato y wagyu.

De postre, la recomendación es la “Lúcuma Enterrada” y el “Bombón Roto”. El primero consiste en semillas de lúcuma, tierra de café y lúcuma, con crema de vainilla y chocolate. El segundo es un huevo de chocolate relleno con crema de limón y espuma de pisco sour. Entre los más pedidos también está “La Oveja”: helado de leche de cabra, con frutos rojos y un llamativo algodón de azúcar, que le da el nombre al plato.

El diseño es otro de sus factores característicos. El salón principal, con 11 mesas redondas de distintos tamaños, tiene capacidad para hasta 45 personas, y representa una caja de frutas antigua vista desde dentro, por lo tanto, predomina la madera. El salón está rodeado por un lado de un huerto y un horno de barro y por otro lado, con vista a toda la cocina, la cual fue construida por el mismo fabricante de la cocina de Ferrán Adrià en el Bulli. La iluminación es parte importante en el diseño de este restaurante. El lugar es oscuro, pero sobre cada mesa se proyectan distintas sombras que representan productos o acciones de la gastronomía peruana. La intensidad de la luz va cambiando a lo largo de la comida.

Noticia tomada de: pulso.cl

Inaugurado en 2013 por la familia del fallecido chef peruano Iván Kisic, fue elegido como el sexto mejor de Perú por la Guía Summum y los viajeros en TripAdvisor lo consideran el mejor restaurante de Lima. ¿Su receta? La comida peruana de autor, diseño, iluminación y una atención inigualable. (más…)